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Llegó el día. No hay más guerras. Atrás quedaron las formas arcaicas del socialismo, nuestros pueblos, organizados en comunidades libres, han terminado sus disputas por la posesión de las cosas. Los "gobiernos", meras administraciones colectivas del bienestar. No se fabrican armas de ningún tipo. Quedan residuos de avidez, aunque limitados a la disputa de quien ejerce más efectivamente la solidaridad. La única apropiación que aún concita formas de avaricia ha quedado relegada al saber, el desmedido afán de conocimiento, de belleza. Los poetas han devenido en niños mimados de la sociedad, que los estimula con gratitud. No quedan ya sicólogos ni abogados. Los primeros pérdieron su batalla contra la culpa del egotismo. Los segundos carecen de conflictos que patrocinar. Los antiguos dementes dirigimos las comunidades para la recuperación de los enfermos mentales, granjas abiertas que gozan de todo privilegio y cuidado. Suelen internarse breves períodos porque se restablecen con una droga fácil de administrar, afecto y comprensión. El buen gusto y la exigencia se han instalado. Felizmente se abrieron museos y reservas donde las futuras generaciones podrán ver señoras teñidas de oro con oropeles del lejano sultanato de La Rioja. Los últimos genocidas murieron en cárcel hace bastante tiempo, sin que ninguna atrocidad quedara impune. Los escritores se han organizado para expurgar residuos de cierto lirismo decadente. Ni el mar ni las hojas del otoño son ya figuras poéticas pues todos incorporaron esas formas primarias de la sensibilidad. "Lunas, estrellas, párpados, pájaros, corazones, amores, navíos han ido a parar a ciertos catálogos del mal gusto, del desuetudo. No están prohibidos, porque nada puede ser prohibido, simplemente los pueblos han convenido su empleo medido y cuidadoso. Nadie escribe tonteras. Los Códigos del Buen Gusto han reemplazado a los viejos Códigos Penales y Civiles. Ya nadie muere en las rutas y las escasas enfermedades son tratadas con prontitud y gratuidad. Los autos emiten grandes cantidades de oxígeno por sus escapes y por los ríos de las grandes ciudades fluyen aguas purísimas. Finalmente hombres y mujeres gozan del amor libre y fecundo. Si bien no hay más dictados de moral, la castidad no está bien vista. Los goces de la lujuria se oyen, se ven, se huelen en la mirada feliz y distendida de las gentes. Todo el trabajo se ejerce en libertad. La única codicia radica en el esmero por servir a la humanidad y granjearse un lugar de privilegio en la consideración de los otros. Para colmo los premios consisten en formar parte de brigadas voluntarias de construcción de viviendas, para levantar cosechas, para asistir enfermos, para prodigar dicha por doquier. Ya no quedan muros que separen pueblos, sólo persisten algunos vestigios para el recuerdo. Ya no se abren debates sobre la necesidad de atribuirle al arte un papel emancipador porque todas las tareas humanas se han convertido en liberadoras. Hombres y mujeres pugnan por entrecruzar sus colores, sus credos, sus lenguas, el único humano que se aprecia apenas un poco más es quien alcanza la mayor mezcla racial: el mestizaje es la síntesis de la mejor evolución de la especie.
En este MUNDO NUEVO AL QUE ASISTIMOS, evocando la larga lucha por la que finalmente recuperamos el reino de la razón como especie, y recordando esas antiguas querellas entre Boedo y Florida vamos a regalarnos, en el DIA DE LA POESÍA, un poema del gran OLIVERIO:
SE MIRAN, SE PRESIENTEN, SE DESEAN,
SE ACARICIAN, SE BESAN, SE DESNUDAN,
SE RESPIRAN, SE ACUESTAN, SE OLFATEAN,
SE PENETRAN, SE CHUPAN, SE DEMUDAN,
SE ADORMECEN, DESPIERTAN, SE ILUMINAN,
SE CODICIAN, SE PALPAN, SE FASCINAN,
SE MASTICA, SE GUSTAN, SE BABEAN,
SE CONFUNDEN, SE ACOPLAN, SE DISGREGAN,
SE ALETARGAN, FALLECEN, SE REINTEGRAN,
SE DISTIENDEN, SE ENARCAN, SE MENEAN,
SE RETUERCEN, SE ESTIRA, SE CALDEAN,
SE ESTRANGULAN, SE APRIETAN, SE ESTREMECEN,
SE TANTEAN, SE JUNTAN, DESFALLECEN,
SE REPELAN, SE ENERVAN, SE APETECEN,
SE ACOMETEN, SE ENLAZAN, SE ENTRECHOCAN,
SE AGAZAPAN, SE APRESAN, SE DISLOCAN,
SE PERFORAN, SE INCRUSTAN, SE ACRIBILLAN,
SE REMACHAN, SE INJERTAN, SE ATORNILLAN,
SE DESMAYAN, REVIVEN, RESPLANDECEN,
SE CONTEMPLAN, INFLAMAN, ENLOQUECEN,
SE DERRITE, SE SUELDAN, SE CALCINAN,
SE DESGARRAN, SE MUERDEN, SE ASESINAN,
RESUCITAN, SE BUSCAN, SE REFRIEGAN,
SE REHÚYEN, SE EVADEN Y SE ENTREGAN.
Oliverio Girondo.
Como nos legara Vicente Huidobro, "todo adjetivo que no da vida, mata" allí va un poema anónimo, que rinde culto a ese beneficioso principio poético:
20 MINUTOS
Níspero
zonda de llanura
espectro de cascabel
de coral
Escarceos
de la tormenta
acercándose
Enrojecerá los cielos
cuando llegue
disolverá de la razón
los bordes
la visitante
la domadora de melancolías
iniciará la contienda
sin piedad
con sus curvas
en las rutas de la noche
la domadora
estremecerá la alcoba
conmoverá las sombras
Ella
la domadora de melancolías
beberá la añoranza
y consumirá mi pena
abrirá sus-mis confines
y nos poseeremos
devorándonos en todas las formas
de Oliverio
Ella
al amanecer
cuando se marche
la domadora de melancolías
en olores de cera porfiará
ella
un rumor
de siroco
insistirá la hembra
ella
la domadora de melancolías
en el esplendor de la mañana
vivirá en los olores
y en los resagos
de las desmesuras
por la fusión de la noche
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